“Yo vivía entonces en Londres, acababa de emprender mi propio negocio de consultoría. Y era madre soltera de dos niños. Así que nos encontrábamos en Madrid en una casita de campo dentro de la finca y viajábamos juntos”.

Esta frase, parece sacada de una novela de Corín Tellado o de los seriales más escuchados, foto novelas etc.  en los últimos años franquistas y los primeros años democráticos.

Pero no, para mi asombro lo he leído en la poderosa BBC, en la entrevista a una famosa empresaria y amante.

Ya sé que esta parte ha pasado desapercibida para casi todo el mundo, pero en cambio para mí, fue un viaje relámpago al pasado, a los tiempos oscuros para las madres solteras y el destino de algunas de ellas que era ese, ser la amante de un hombre que tenía a su santa esposa en hogar oficial y a la otra, “la querida”, a la que la ponía un piso, siendo esta la opción preferida, promovida y tolerada por la sociedad patriarcal, si no aceptaban un matrimonio para “rehacer su vida”.

En el fondo, que poco hemos avanzado las mujeres en algunas cosas, y las madres solteras menos todavía, tenemos hoy una capa de barniz muy fina, que creíamos había enterrado nuestro pasado, pero esa capa es tan delgada, casi trasparente y se rompe a nada que rasquemos.

Si me equivoco, ¿cómo es posible que toda una señora empresaria de éxito, perteneciente a la alta sociedad internacional, en el fondo se justifique diciendo esas lindezas?

También me puedo equivocar y esta señora quizá no sea de carne y hueso y en realidad se trata de un fantasma que ha regresado del pasado.

María García

Puedes hacer comentarios con tu perfil de Facebook